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Lleva dos meses escondida, dice que la han amenazado de muerte y ahora señala a la ex primera dama.

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Eva Ferrer, la politóloga colombo-española que trabajó con Verónica Alcocer en la campaña de Gustavo Petro y luego fue consejera presidencial, aseguró en una entrevista con Vicky Dávila, publicada este sábado 10 de octubre de 2026 por SEMANA, que Alcocer sería la cabeza invisible de una red. Según su relato, esa red habría movido dólares y droga entre Venezuela y Colombia, y su entorno tendría nexos con el tráfico de armas. Son acusaciones de una sola fuente, sin pruebas documentales en la conversación, y nadie ha sido judicializado por ellas.

¿Por qué habla ahora? Ferrer dice que por protección. Tras la publicación de unos audios suyos el 1 de agosto, cuenta que recibió una llamada en la que le advirtieron que se movía entre gente del narcotráfico y de armas. Luego, afirma, llamaron a su familia en España para amenazarla a ella y a su madre. Pide medidas de seguridad a la Fiscalía y al Gobierno de Abelardo De La Espriella, y no descarta renunciar a su nacionalidad colombiana. Cuando Dávila le pregunta si cree que la pueden matar, responde que sí.

El señalamiento más grave tiene que ver con los viajes de Alcocer a Venezuela. Ferrer sostiene que el empresario catalán Manel Grau le contó que de uno de ellos, en enero de 2023, la ex primera dama trajo 2,5 millones de dólares para pagar la campaña de su primo, Mario Fernández Alcocer. Sobre la droga, es menos tajante: habla de fotos que “parece” que existen, con Alcocer bajando de un avión con maletas grises, y dice que Grau le confirmó que había estupefacientes. Esos vuelos, añade, los manejaba Carolina Plata, amiga de la ex primera dama, en el avión asignado a ella. Todo es información de segunda mano.

Sobre las armas, el hilo lleva a los italianos Enrico Romagnoli y Fabio Mascialino, a quienes Ferrer considera presuntos testaferros de Alcocer y de Grau. Dice además que la ex primera dama tenía fichas en nueve entidades, entre ellas Ecopetrol, el ICBF y la UNGRD. Sobre Petro opina que fue cómplice por permitir y beneficiarse de lo que movía su esposa, aunque admite que no sabe hasta dónde llegó su conocimiento. De Alcocer dice que era una jefa tiránica y que habría zarandeado a la entonces directora del Dapre, Angie Rodríguez.

Falta la otra mitad de la historia. La entrevista no recoge la versión de Alcocer, de Grau, de Fernández Alcocer, de Escaf ni de los italianos, y Ferrer reconoce que no estuvo en las reuniones donde, según ella, se habló de lo más delicado. Su pronóstico es que Alcocer puede terminar presa. Ahora la Fiscalía deberá decidir si el testimonio basta para abrir una investigación y si protege a una testigo que dice tener miedo.